miércoles, 23 de junio de 2010

La 42 en Ibagué: un eje de controversias


La antigua zona rosa de la capital tolimense hoy sólo es un recuerdo.


Ibagué, como las ciudades principales de Colombia, tiene un eje para la rumba, el comercio y los buenos restaurares. Se trata de la calle 42, entre carreras Ferrocarril y Quinta, donde se reúnen amigos, familiares y compañeros de trabajo, para celebrar algo especial.


La 42, entonces, día a día es uno de los sectores más concurridos en Ibagué, puesto que allí los turistas y residentes pueden encontrar sitios de recreación como las piscinas Olímpicas, restaurantes como el TAI-WAN, Frisbee y Kokoriko; y para los rumberos, la zona “Rosa” de la Ciudad Musical de Colombia.


No obstante, para los vecinos de La 42 a pesar de que en éste sector se genera fuentes de ingresos económicos para todos los propietarios, trabajadores y arrendatarios de los locales comerciales, también sienten disgusto al considerar que allí se producen ruido, prostitución, drogadicción, peleas y basuras.


Única fuente de ingresos


Además de ser un punto de encuentro para muchas personas, es un lugar para el “Rebusque” de los vendedores ambulantes, que hacen “su agosto” los fines de semana ofreciendo cigarrillos, chicles, mentas, comidas rápidas y minutos de celular.


Por eso estas personas se oponen rotundamente a los anuncios de cierre de las discotecas de La 42, pues para ellos la suspensión de las mismas generaría problemas para el sustento de sus familias, ya que no tienen ninguna otra fuente de trabajo.


“La 42 para mí es muy importante, es mi lugar de trabajo, yo me dedico a la venta de chorizos y con esto pago todos los gastos de mi casa, además puedo darles estudio a mis hijos, por eso yo sufro cada vez que dicen que cerrarán las discotecas, ya que si ellas no funcionan, pues mi negocio tampoco”, afirma Stella.


Aumenta la clandestinidad


Este sector estratégico de Ibagué no sólo sirve para el funcionamiento de los establecimientos que tienen todo en regla, sino que se ha convertido en estacionamiento de vehículos, consumo de licor frente a los estanquillos, ventas de comidas, bebidas y drogas, y lugar de reunión de prostitutas, especialmente los fines de semana.


No es raro transitar un viernes o sábado a la madrugada y escuchar a un jíbaro que les ofrece alucinógenos especialmente a los adolescentes; y ver a muchas menores de edad ofreciéndose para meterse clandestinamente con un cliente a los prostíbulos de la zona, pues a eso quedo reducida lo que alguna vez se llamó “la zona rosa de Ibagué”.


“En este sector de Ibagué se maneja todo tipo de problemas de indigencia, drogas, riñas callejeras, prostitución en adolescentes, rebusque, por eso cada vez la Policía de Infancia y Adolescencia se hace presente en La 42, para evitar de alguna manera el incremento de estos casos y disminuir las cifras de adolescentes involucrados en estos temas”, comenta el agente de policía Tapiero.


Los residentes de las casas vecinas cada 8 días aumentan sus quejas a la Policía y al gobierno local, presionando el cierre definitivo de los bares y demás negocios públicos de La 42.





Los fines de semana en "La 42" son de rumba, licor, ventas ambulantes, contaminación auditiva, consumo y venta de alucinógenos.